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Gastronomía del Aranda
Los principales ingredientes de la cocina tradicional son las verduras y legumbres de la huerta, las frutas, el cordero, los productos de la matanza del cerdo y la caza.

La cocina es una de las principales señas de identidad de un territorio y como es natural, está íntimamente relacionada con su ámbito geográfico. Así, en la comarca del Aranda los principales ingredientes de la cocina tradicional son las verduras y legumbres de la huerta, las frutas (cerezas, peras, melocotones y manzanas), el cordero, los productos de la matanza del cerdo y la caza.

La economía agraria inspira preparaciones sencillas en las que el aceite de oliva es condimento indispensable. Verduras hervidas y escaldadas con aceite y ajo frito, sopas y caldos, calderetas y guisos de pastor, rebozados, asados y embutidos llenaban la mesa en los días de fiesta.

En los postres predominan las masas de harina, horneadas o fritas. Trigo, azúcar y aceite son la base de numerosas preparaciones -rosquillas, tortas de alma, almojábanas- elaboradas en tradicionales hornos de leña. La influencia árabe y sefardí se deja notar en el sutil empleo de la miel y los frutos secos en la repostería de la zona.

Algunas recetas y productos típicos

Aguamiel

Típico de la localidad de Aranda, es un típico obsequio que se da a las amistades, especialmente la víspera del día de Navidad. Se escalda la cera de la miel y se cuela, cociéndola hasta reducir y se deja enfriar. Se cuece de nuevo con anís en rama, agregando la harina para que espese. Se pueden añadir nueces. Se toma frío.

Matacía

Fiesta cultural y gastronómica, la matacía del cerdo involucraba a toda la familia y los vecinos. Se avisaba al "matachín" y se sacrificaba al cerdo, normalmente en el patio de la casa. Después de escaldado y pelado se ponía a orear colgado. Mientras tanto las mujeres iban al río con el mondongo para lavarlo y poder confeccionar con los intestinos y tripería las morcillas, chorizos, etc. Los jamones, espaldares y blancos se ponían en sal para curarlos, y el resto de carnes se troceaba y se ponía en adobo o se dejaban, los de menos calidad, pera rellenar.   

La hora de la comida solía aprovecharse para descansar y probar la carne de menos conservación, a veces se comían migas con sebo o chichorras. A continuación se elaboraban morcillas, normalmente de arroz, morcones, bolas, chorizos y longanizas.

Anualmente, Mesones acoge el 8 de diciembre la fiesta del mondongo, organizada por la asociación cultural Mesolunaque y congregando a un gran número de participantes.

Mostillo


Se elabora con mosto y harina: el mosto se hierve hasta reducir y se deja enfriar. Después se le da vueltas con una cuchara de madera mientras se añade la harina para que espese, y se cuece. Se toma frío.

Queso de cabra

Es una actividad que antes era muy usual debido a la abundancia de ganado caprino. Actualmente sigue elaborándose de forma tradicional por algunas pocas familias de Calcena, pero su fin es el autoconsumo. Y en este momento es difícil su comercialización debido a que las pocas personas que siguen elaborándolo son muy mayores. Un bocado exquisito.

Ranchos y calderos

Extendidos por toda la comarca los guisos denominados “ranchos o calderos” se cocinan con fuego de leña en unas sartenes hondas. Sus ingredientes, variables, son carne de cordero, cerdo o congrio, patatas, verduras y caracoles.

Setas

En temporada de otoñal el “Rebollón o Níscalo” es el rey de la cocina, estos hongos son cocinados a fuego lento con sal aceite de oliva y ajos picados. Las deliciosas setas de cardo son también un manjar muy apreciado en esta época simplemente fritas en aceite de oliva y trocitos de jamón o como acompañamiento a guisos y fritadas.


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