Servicios

Pulsar sobre la imagen para ampliar
Añadir al carro Añadir
Almonacid de la Cuba
Pza. Mayor, 1 (Zaragoza) 50.133. Teléfono: 976 837 401. Fax: 976 837 225.

 
Enclavado en los llanos de la Comarca Campo de Belchite, en la falda izquierda de la cuenca del río Aguas Vivas y a resguardo de todos los vientos, surge Almonacid de la Cuba. Su nombre procede del árabe Al-monastir, referencia a la probable existencia de un monasterio visigodo del que no se conservan restos. En 1283 era propiedad de Pedro Sessé, pasando a fines del siglo XV a la Casa de Hijar hasta 1811.

UNA IMPONENTE PRESA ROMANA ESCONDE UN PUEBLO LLENO DE TESOROS

Rodeado de cabezos bastante elevados y de una frondosa huerta, Almonacid es un pueblo de rica historia, cuya belleza nos sorprende ya, incluso antes de entrar en el casco urbano, al toparnos con un desconocido tesoro histórico declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón: la impresionante presa romana, popularmente conocida como La Cuba. Una espectacular obra de ingeniería con más de 100 m de longitud y que, con sus 34 metros de altura, fue la más alta conocida en su fecha de construcción. Junto a las numerosas y diminutas cascadas y acequias que allí nacen, crea un singular entorno, con el agua como protagonista absoluto.
 
Fue construida en sillería a comienzos del siglo I, siendo emperador Augusto. Inicialmente formaba tres arcos rebajados y apoyados en dos contrafuertes intermedios. Posteriormente se reforzó mediante taludes escalonados, lo que la dotó de mayor resistencia y de su monumental acabado actual, con un imponente cuerpo central y un esbelto aliviadero en su margen izquierda. Con la llegada de la población árabe la presa se convierte en azud, y con ello en parte fundamental de un complejo sistema de riegos, permitiendo derivar el caudal del río, a través de la llamada Acequia Madre, hacia los fértiles cultivos que la rodeaban a través de un sistema de acequias regulado desde la misma presa, que abastecía 7.000 hectáreas de tierra, llegando hasta el poblado romano del Pueyo de Belchite.

UN CASTILLO, DOS MOLINOS, TRES ERMITAS Y UN ENTORNO UNICO
 
Una vez en el pueblo, nos llama la atención la estrechez de sus calles, que lo atraviesan serpenteantes, trepando desde el río hacia los restos de una primitiva fortaleza árabe, dejando en el centro su coqueta plaza y su iglesia. La zona más antigua es el Barrio alto y alrededor de la calle Barrio Verde se encontraba la judería. Nos detenemos en el encantador rincón formado por la fuente de los cuatro caños, el lavadero y la balsa, un descanso para respirar la paz del hermoso paisaje que se forja sereno a nuestros pies.
 
En lo alto de la localidad, en la Torre de los Moros, se conserva el recinto defensivo del Castillo de Hisn al-Munastir, del cual dependían las aldeas vecinas y aún hoy en día se mantiene viva la tradición de pasadizos y cuevas que llevan desde la fortaleza, a través del pueblo, hasta la preciada agua del río en la parte baja. Sin duda, merece la pena ascender hasta este cerro pues las vistas son magníficas, razón por la que durante siglos fue lugar de conexión visual con las distintas poblaciones que lo rodean.

En la entrada del pueblo, próximo a la presa romana, hay dos molinos harineros, que están siendo rehabilitados para uso turístico. 
El molino nuevo, en funcionamiento hasta hace unos veinte años, constaba de unos rodetes que, accionados por la fuerza motriz del agua recogida en un embalse, activaban los engranajes encargados de girar las piedras de moler. El trigo o la cebada se introducían en las tolvas situadas en la plata superior del molino y conducían el cereal hasta las piedras que lo molían hasta conseguir la harina.
En el corazón de la localidad se esconde un edificio gótico de finales del siglo XVI, pero con pleno sabor mudéjar en el tratamiento de su torre: la iglesia parroquial de Santa María. En su interior su única nave se cubre con bóveda de crucería estrellada bastante complicada, formada por diagonales y combados, que dibujan una flor central. También las ermitas de Ntra. Sra. De los Dolores, del siglo XVIII, de planta trilobulada, acusada verticalidad y coloristas cubiertas de teja verde, con curiosas pinturas en su interior; la de Ntra. Sra. De las Nieves, en el llamado monte Calvario, con restos de un antiguo vía crucis y la de San Jorge, donde un hubo un antiguo pablado, son edificios muy interesantes para el visitante.
 
Tras el recorrido urbano, descubrimos los hermosos parajes que ofrece el entorno almonacilo. Las gargantas del AguasVivas hasta Belchite, contemplando el desfiladero de Malpasillo y el Pozo de los Chorros, formado cuando el río sale del estrecho, un lugar paradisíaco en el que disfrutar de un refrescante baño veraniego y que sorprende por su belleza y por el contraste con la estepa que lo rodea. Las magnificas vistas que contemplamos subiendo a los cerros próximos Tago y Lobo, cuyo papel fue fundamental durante la Guerra Civil, pues desde allí se dominaban todos los pueblos de alrededor, son opciones de enorme atractivo para los paseantes.
 
FIESTAS
 
A lo largo del año se suceden distintas celebraciones religiosas y populares, en mayo la romería de San Jorge y en agosto las fiestas mayores en honor a San Roque.
 
Desde hace dos años, en el mes de junio, se celebra una divertida Feria Romana durante la que se adornan las calles con diversos puestos de artesanía y gastronomía populares, se desarrollan juegos tradicionales y pruebas deportivas, como el pentatlón, y tienen lugar coloquios entorno a la historia romana y la arquitectura hidráulica, así como degustaciones y cenas típicas de la época.
 
La población también conserva el tradicional dance de pastorada, con representaciones esporádicas de moros y cristianos.
 
SERVICIOS
 
Consultorio Médico
Farmacia
IberCaja/Multicaja
Parques y Piscinas
Carnicería y Panadería
Bares
Viviendas de Turismo Rural
 


Compartir en FacebookCompartir en Twitter
Datos comarca
Sede: Pza. Compromiso, 8-9 - 50700 Caspe (Zaragoza)
Fax: 976 633 214