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Fernando Albericio, cartelista fascinado por el color

Historia viva del cine en España. Ha elaborado carteles de casi 350 películas clásicas como Sabrina, Cleopatra o La ventana indiscreta. Tarazona le rindió homenaje el verano pasado.

De su infancia en Tarazona, Fernando Albericio solo guarda buenos recuerdos. «Mi padre era profesor en la Escuela de Artes y Oficios -recuerda-. Yo iba al colegio y luego, de siete a nueve de la tarde, iba a aprender dibujo. En Tarazona fui feliz y dejé muchísimos amigos. Tengo tan buenos recuerdos que, en cuanto puedo, vuelvo allí".

En la ciudad del Queiles se fraguó el que luego se convertiría en uno de los mejores cartelistas españoles de cine del siglo XX. Estalló la Guerra Civil, cerró la escuela, y la familia Albericio se trasladó en busca de trabajo a Zaragoza. El padre entró en Industrias del Cartonaje, que necesitaba dibujante, pero al cabo de un mes enfermó y murió. «El empresario, Pío Altolaguirre, me ofreció el puesto de mi padre, y acepté. Diseñábamos envoltorios y etiquetas para todo tipo de industrias. Recuerdo que mi primer trabajo fue para las pastillas de regaliz Zara», relata